Medicina general 12 min de lectura

Sistema excretor: partes, funciones y cómo cuidar los riñones

Sistema excretor: partes, funciones y cómo cuidar los riñones

El sistema excretor no suele recibir demasiada atención. Hablamos mucho del corazón, del cerebro, de los pulmones o del sistema digestivo, pero bastante menos de los órganos que se encargan de filtrar la sangre, eliminar desechos y mantener el equilibrio interno del cuerpo. Y, sin embargo, sin ese trabajo silencioso, la vida sería imposible.

Cada día, los riñones filtran sangre de manera constante para retirar sustancias de desecho, regular el agua corporal, equilibrar minerales y producir orina. La vejiga almacena esa orina, los uréteres la transportan y la uretra permite expulsarla. Parece sencillo, pero detrás hay una ingeniería biológica bastante fina.

En este artículo repasamos qué es el sistema excretor, cuáles son sus partes, cómo se forma la orina, qué señales pueden indicar que algo no va bien y qué hábitos ayudan a cuidar la salud urinaria y renal.

Qué es el sistema excretor

El sistema excretor es el conjunto de órganos y estructuras que ayudan al cuerpo a eliminar sustancias de desecho y a mantener estable el medio interno. En sentido estricto, cuando hablamos del sistema excretor humano solemos referirnos sobre todo al sistema urinario, formado por riñones, uréteres, vejiga y uretra.

Su función principal es producir, transportar, almacenar y eliminar la orina. La orina contiene agua, urea, creatinina, sales y otras sustancias que el organismo necesita expulsar para evitar acumulaciones perjudiciales.

Ahora bien, el cuerpo no elimina residuos solo por la orina. También participan otros órganos:

  • Los pulmones eliminan dióxido de carbono.
  • La piel elimina agua y sales mediante el sudor.
  • El hígado procesa sustancias tóxicas y productos del metabolismo.
  • El intestino elimina residuos no absorbidos mediante las heces.

Aun así, los riñones son los grandes protagonistas cuando hablamos de excreción. No son simples filtros. También regulan presión arterial, equilibrio ácido-base, concentración de electrolitos y producción de ciertas hormonas.

El sistema excretor no solo elimina lo que sobra: decide qué se conserva, qué se expulsa y cómo mantener estable el equilibrio interno del cuerpo.

Para situarlo dentro del organismo, puede ayudarte entenderlo junto al resto de sistemas del cuerpo humano, porque el sistema excretor depende del circulatorio, del endocrino y del nervioso mucho más de lo que parece.

Cómo se manifiesta cuando el sistema excretor no funciona bien

El sistema excretor puede alterarse por infecciones, cálculos, deshidratación, enfermedades renales, problemas metabólicos, hipertensión, diabetes o alteraciones anatómicas. A veces los síntomas son evidentes, como dolor al orinar. Otras veces el daño renal avanza de forma silenciosa.

Síntomas cognitivos

En este tema, los síntomas cognitivos no son tanto una consecuencia directa del sistema excretor, sino ideas equivocadas que llevan a descuidarlo. Son frecuentes estas creencias:

  • Pensar que si se orina con normalidad, los riñones están necesariamente bien.
  • Creer que beber muchísima agua siempre es mejor.
  • Usar diuréticos naturales sin saber si convienen.
  • Ignorar cambios en la orina porque parecen menores.
  • Asumir que el dolor lumbar siempre viene de los riñones.
  • Tomar suplementos o plantas medicinales sin revisar interacciones.

Este último punto es importante. Algunas plantas medicinales pueden tener efecto diurético, interactuar con medicamentos o no ser recomendables en personas con enfermedad renal. Natural no significa neutro.

Síntomas físicos

Los síntomas físicos que pueden indicar un problema urinario o renal incluyen:

  • Dolor o ardor al orinar.
  • Necesidad de orinar con mucha frecuencia.
  • Sensación de urgencia urinaria.
  • Sangre en la orina.
  • Orina muy espumosa.
  • Orina turbia o con mal olor persistente.
  • Dolor en la parte baja de la espalda o en el costado.
  • Hinchazón en piernas, tobillos o párpados.
  • Fiebre con síntomas urinarios.
  • Náuseas, vómitos o cansancio intenso.
  • Cambios llamativos en la cantidad de orina.

No todos estos signos significan algo grave, pero tampoco conviene ignorarlos. Una infección urinaria puede ser sencilla si se trata a tiempo, pero más seria si asciende hacia los riñones.

Síntomas emocionales y conductuales

Los problemas urinarios también pueden afectar al comportamiento y a la calidad de vida. Una persona con urgencia urinaria puede evitar viajes, reuniones o lugares sin baño cercano. Quien ha tenido cólicos renales puede desarrollar miedo a que se repitan. Y quien vive con enfermedad renal crónica puede sentir incertidumbre, cansancio emocional y sensación de pérdida de control.

El componente psicológico no significa que el problema sea imaginario. Significa que el cuerpo y la vida cotidiana no van por separado.

Partes del sistema excretor

El sistema excretor urinario se organiza en cuatro estructuras principales: riñones, uréteres, vejiga y uretra. Cada una tiene una función muy concreta.

Riñones

Los riñones son dos órganos con forma de judía situados a ambos lados de la columna, por debajo de las costillas. Su trabajo principal es filtrar la sangre y producir orina.

Pero sus funciones van bastante más allá:

  • Eliminan sustancias de desecho.
  • Regulan el equilibrio de agua y sales.
  • Ayudan a controlar la presión arterial.
  • Participan en el equilibrio ácido-base.
  • Activan mecanismos relacionados con la producción de glóbulos rojos.
  • Contribuyen al metabolismo de la vitamina D.

La unidad funcional del riñón es la nefrona. Cada nefrona filtra una pequeña parte de la sangre, reabsorbe sustancias útiles y secreta otras que deben eliminarse.

Uréteres

Los uréteres son dos tubos musculares que llevan la orina desde los riñones hasta la vejiga. No son simples cañerías pasivas. Sus paredes realizan movimientos ondulatorios que empujan la orina hacia abajo.

Cuando un cálculo renal queda atascado en un uréter, puede aparecer un dolor muy intenso, conocido como cólico nefrítico. Ese dolor no se debe solo a la piedra, sino también a la obstrucción y al esfuerzo del conducto por mover la orina.

Vejiga

La vejiga es un órgano hueco y elástico situado en la pelvis. Su función es almacenar la orina hasta que llega el momento de expulsarla.

A medida que se llena, envía señales al sistema nervioso. Primero aparece una sensación leve de ganas de orinar. Después, si sigue llenándose, la urgencia aumenta. La micción normal requiere coordinación entre vejiga, uretra, esfínteres y sistema nervioso.

Uretra

La uretra es el conducto final por el que la orina sale al exterior. Su longitud y anatomía varían según el sexo, y esta diferencia ayuda a explicar por qué las infecciones urinarias son más frecuentes en mujeres: una uretra más corta facilita que las bacterias lleguen antes a la vejiga.

La uretra no solo transporta orina. También participa en el control de la continencia mediante esfínteres que permiten retener o liberar la micción.

Piel y glándulas sudoríparas

Aunque el sistema urinario es el protagonista, la piel también participa en la eliminación de agua y sales mediante el sudor. Su papel excretor es secundario comparado con el renal, pero importante para la regulación térmica.

Cuando sudamos, no estamos depurando el cuerpo en el sentido exagerado que a veces vende el marketing. Sobre todo estamos regulando temperatura. La idea de sudar para eliminar toxinas suele estar bastante inflada.

Cómo se forma la orina

La formación de la orina ocurre dentro de las nefronas. Es un proceso continuo, selectivo y muy regulado. No consiste simplemente en colar la sangre y tirar el sobrante.

1. Filtración

La filtración ocurre en el glomérulo, una red de capilares situada dentro de la nefrona. Allí, parte del plasma sanguíneo pasa hacia la cápsula de Bowman. Se filtran agua y moléculas pequeñas, pero normalmente no pasan células sanguíneas ni proteínas grandes.

Este primer filtrado todavía no es orina final. Contiene sustancias que el cuerpo no quiere perder, como agua, glucosa, aminoácidos y algunos iones.

2. Reabsorción

Después, el filtrado recorre los túbulos renales. En esta fase, el cuerpo recupera muchas sustancias útiles y las devuelve a la sangre.

Se reabsorben, entre otras:

  • Agua.
  • Sodio.
  • Glucosa.
  • Aminoácidos.
  • Bicarbonato.
  • Otros electrolitos necesarios.

Esta fase es clave. Si los riñones solo filtraran sin reabsorber, perderíamos agua y nutrientes esenciales muy rápido.

3. Secreción

La secreción consiste en mover ciertas sustancias desde la sangre hacia el túbulo renal para eliminarlas en la orina. Este mecanismo ayuda a expulsar productos de desecho, exceso de iones, algunos fármacos y sustancias que conviene retirar.

Filtración, reabsorción y secreción permiten ajustar la composición final de la orina. Por eso la orina puede cambiar según hidratación, dieta, ejercicio, temperatura, medicamentos y estado de salud.

Por qué aparece una alteración del sistema excretor

Los problemas del sistema excretor pueden tener causas muy diferentes. Algunas son agudas y fáciles de tratar. Otras son crónicas y requieren seguimiento médico.

Factores biológicos

Entre las causas biológicas más importantes están:

  • Infecciones urinarias.
  • Cálculos renales.
  • Diabetes.
  • Hipertensión arterial.
  • Enfermedad renal crónica.
  • Malformaciones urinarias.
  • Obstrucciones del tracto urinario.
  • Algunos medicamentos nefrotóxicos.
  • Enfermedades autoinmunes.
  • Deshidratación mantenida.

La diabetes y la hipertensión merecen mención especial, porque son dos de los grandes enemigos silenciosos del riñón. Pueden dañar progresivamente los vasos sanguíneos renales y reducir la capacidad de filtración.

Factores psicológicos

El estrés no suele causar por sí solo una enfermedad renal, pero puede influir en hábitos que sí afectan al sistema excretor: beber poca agua, dormir mal, abusar de alcohol, retrasar la micción, comer peor o automedicarse.

También puede empeorar la percepción de urgencia urinaria o favorecer conductas de evitación en personas con problemas de vejiga hiperactiva o infecciones recurrentes.

Factores socioculturales

Hay hábitos muy normalizados que no ayudan nada:

  • Aguantar muchas horas sin orinar.
  • Beber poca agua durante el día.
  • Abusar de sal.
  • Tomar antiinflamatorios con demasiada alegría.
  • Usar suplementos sin supervisión.
  • No controlar la tensión arterial.
  • No revisar glucosa si hay riesgo metabólico.

Aquí hay que ser claro: los riñones tienen mucha capacidad de compensación, pero eso también significa que pueden estar dañándose durante años sin dar grandes síntomas.

Enfermedades frecuentes del sistema excretor

Infección urinaria

La infección urinaria aparece cuando bacterias colonizan alguna parte del tracto urinario, con frecuencia la vejiga. Puede causar dolor al orinar, urgencia, frecuencia, molestias en la parte baja del abdomen y orina turbia.

Si aparece fiebre, dolor en la espalda o mal estado general, puede haber afectación renal y conviene consultar con rapidez.

Cálculos renales

Los cálculos renales son depósitos duros de minerales y sales. Pueden formarse en los riñones y desplazarse hacia los uréteres, causando dolor intenso.

Los factores de riesgo incluyen baja ingesta de líquidos, antecedentes familiares, ciertos patrones dietéticos, algunas enfermedades metabólicas y determinados medicamentos.

Enfermedad renal crónica

La enfermedad renal crónica implica una pérdida progresiva de función renal. Puede avanzar durante mucho tiempo sin síntomas evidentes. Por eso los análisis de sangre y orina son tan importantes en personas con diabetes, hipertensión o antecedentes familiares.

Incontinencia urinaria

La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria de orina. Puede deberse a debilidad del suelo pélvico, problemas neurológicos, hiperactividad vesical, edad, embarazo, parto, cirugía u otras causas.

No debería normalizarse como algo inevitable. Hay tratamientos y estrategias que pueden mejorar mucho la calidad de vida.

Estrategias para cuidar el sistema excretor

Cuidar el sistema excretor no requiere hacer cosas raras. De hecho, lo más eficaz suele ser bastante poco espectacular.

Hábitos útiles:

  • Beber agua suficiente según sed, clima, ejercicio y estado de salud.
  • No abusar de la sal.
  • Controlar la presión arterial.
  • Controlar la glucosa si hay diabetes o riesgo metabólico.
  • Evitar el tabaco.
  • No automedicarse con antiinflamatorios de forma repetida.
  • Mantener un peso saludable.
  • No aguantar la orina durante horas de forma habitual.
  • Consultar ante infecciones urinarias repetidas.
  • Hacer análisis periódicos si hay factores de riesgo renal.

También conviene desconfiar de soluciones depurativas. Los riñones no necesitan zumos milagrosos para filtrar sangre. Necesitan buena hidratación, presión arterial controlada, glucosa bien manejada y menos agresiones evitables.

Si tienes hipertensión, enfermedad cardiovascular o dudas sobre medicación, puede tener sentido preparar una primera consulta con cardiología llevando una lista de fármacos, suplementos y síntomas, porque corazón, vasos y riñones están muy conectados.

Cuándo buscar ayuda profesional

Busca atención médica si hay sangre en la orina, dolor intenso en el costado, fiebre con síntomas urinarios, dificultad para orinar, hinchazón persistente, disminución importante de la cantidad de orina, ardor al orinar que no mejora o infecciones urinarias repetidas.

También conviene revisar la función renal si tienes hipertensión, diabetes, antecedentes familiares de enfermedad renal, enfermedad cardiovascular o tomas medicación que pueda afectar al riñón. Esperar a tener síntomas claros no siempre es buena estrategia.

Conclusión

El sistema excretor es uno de los grandes sistemas de mantenimiento del cuerpo. Filtra la sangre, elimina residuos, regula líquidos, controla electrolitos y ayuda a mantener estable el equilibrio interno. Su trabajo es silencioso, pero absolutamente esencial.

Los riñones, uréteres, vejiga y uretra forman una red muy coordinada. Si una parte falla, pueden aparecer infecciones, dolor, alteraciones en la micción, acumulación de líquidos o problemas más serios.

La buena noticia es que muchos riesgos se pueden reducir con hábitos relativamente simples: hidratarse bien, controlar tensión y glucosa, no abusar de sal, no automedicarse y consultar ante señales de alarma. No hace falta obsesionarse con depurar el cuerpo. Hace falta cuidar los órganos que ya lo hacen cada día.

Preguntas Frecuentes

¿Qué es el sistema excretor?
El sistema excretor es el conjunto de órganos que eliminan sustancias de desecho y ayudan a mantener el equilibrio interno del cuerpo. En humanos suele referirse principalmente al sistema urinario, formado por riñones, uréteres, vejiga y uretra.
¿Cuáles son las partes del sistema excretor?
Las partes principales son los riñones, que filtran la sangre y producen orina; los uréteres, que transportan la orina; la vejiga, que la almacena; y la uretra, que permite expulsarla al exterior.
¿Cuál es la función principal de los riñones?
Los riñones filtran la sangre para eliminar desechos y exceso de agua, pero también regulan electrolitos, presión arterial, equilibrio ácido-base y participan en funciones hormonales importantes.
¿Cómo se forma la orina?
La orina se forma en las nefronas mediante tres procesos principales: filtración, reabsorción y secreción. Primero se filtra parte del plasma, luego se recuperan sustancias útiles y finalmente se eliminan compuestos que el cuerpo necesita expulsar.
¿Qué síntomas pueden indicar un problema en el sistema excretor?
Dolor o ardor al orinar, sangre en la orina, fiebre con síntomas urinarios, dolor en el costado, hinchazón, urgencia urinaria, cambios importantes en la cantidad de orina o infecciones repetidas pueden requerir valoración médica.
¿Qué enfermedades afectan al sistema excretor?
Entre las más frecuentes están las infecciones urinarias, los cálculos renales, la enfermedad renal crónica, la incontinencia urinaria, la cistitis y las obstrucciones del tracto urinario.
¿Beber mucha agua limpia los riñones?
Beber suficiente agua ayuda al funcionamiento normal del sistema urinario, pero beber cantidades exageradas no mejora necesariamente la salud renal y puede ser peligroso en algunas personas. Lo importante es hidratarse de forma razonable y adaptada al contexto.
¿Cómo se puede cuidar el sistema excretor?
Conviene beber agua suficiente, no abusar de la sal, controlar la tensión arterial y la glucosa, evitar el tabaco, no automedicarse con antiinflamatorios y consultar si aparecen síntomas urinarios persistentes o repetidos.
Equipo editorial de Médico Guía

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Equipo editorial de Médico Guía. (2026, mayo 4). Sistema excretor: partes, funciones y cómo cuidar los riñones. Médico Guía. https://medicoguia.com/sistema-excretor

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