Medicina general 15 min de lectura

Las 7 enfermedades cardiovasculares más comunes y sus síntomas

- Dra. Olga García Dra. Olga García
Las 7 enfermedades cardiovasculares más comunes y sus síntomas

Las enfermedades cardiovasculares afectan al corazón y a los vasos sanguíneos y constituyen uno de los principales problemas de salud en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), provocaron aproximadamente 19,8 millones de muertes en 2022, alrededor del 32 % de todas las defunciones mundiales. La mayor parte de estas muertes estuvieron relacionadas con ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.

No existe un ranking universal que permita ordenar exactamente las siete enfermedades cardiovasculares más frecuentes. La prevalencia cambia según la edad, el país, el sexo, los factores de riesgo estudiados y la definición utilizada. Además, algunas clasificaciones consideran la hipertensión principalmente un factor de riesgo cardiovascular, mientras que otras la incluyen dentro del conjunto de enfermedades cardiovasculares.

Aun así, existen varios problemas especialmente frecuentes en la práctica clínica, como la hipertensión arterial, la cardiopatía coronaria, la enfermedad cerebrovascular, la insuficiencia cardíaca, las arritmias, la enfermedad arterial periférica y las enfermedades de las válvulas cardíacas. Conocer sus principales síntomas y factores de riesgo ayuda a comprender por qué la prevención y el diagnóstico precoz son tan importantes.

Qué son las enfermedades cardiovasculares

Las enfermedades cardiovasculares son un grupo amplio de trastornos que afectan al corazón o a los vasos sanguíneos. Pueden alterar el flujo de sangre, el ritmo cardíaco, la capacidad del corazón para bombear o el funcionamiento de sus válvulas.

No deben confundirse todos estos conceptos. Por ejemplo, un infarto de miocardio no es exactamente sinónimo de cardiopatía coronaria. La cardiopatía coronaria es una enfermedad de las arterias que nutren el músculo cardíaco, mientras que el infarto es una posible complicación aguda cuando el flujo de sangre hacia una parte del corazón queda bloqueado durante suficiente tiempo.

Si quieres comprender mejor la anatomía implicada, puedes consultar esta explicación de las partes del corazón y cómo circula la sangre por ellas.

Algunas enfermedades cardiovasculares pueden permanecer silenciosas durante años. Una persona puede tener hipertensión o aterosclerosis sin notar nada y descubrir el problema durante una revisión o después de una complicación. Por eso, sentirse bien no garantiza que el riesgo cardiovascular sea bajo.

Las 7 enfermedades cardiovasculares más comunes

La siguiente selección reúne enfermedades y grupos de enfermedades especialmente frecuentes y relevantes. El orden sirve para facilitar la explicación y no representa una clasificación mundial exacta por prevalencia.

1. Hipertensión arterial

La hipertensión arterial aparece cuando la presión que ejerce la sangre contra las paredes de los vasos sanguíneos se mantiene demasiado elevada.

La OMS estimó que en 2024 aproximadamente 1.400 millones de adultos de entre 30 y 79 años tenían hipertensión, alrededor del 33 % de la población mundial de ese grupo de edad. Una parte importante de estas personas desconocía que tenía la enfermedad.

La hipertensión es especialmente relevante porque puede dañar progresivamente los vasos sanguíneos y diferentes órganos. Aumenta el riesgo de:

  • Infarto de miocardio.
  • Accidente cerebrovascular.
  • Insuficiencia cardíaca.
  • Enfermedad renal.
  • Enfermedad arterial periférica.
  • Otros problemas vasculares.

Uno de los motivos por los que resulta peligrosa es que habitualmente no provoca síntomas claros. No es fiable esperar a tener dolor de cabeza, mareo o palpitaciones para medir la tensión.

El diagnóstico requiere medir correctamente la presión arterial y, cuando procede, confirmar valores elevados mediante nuevas mediciones, controles domiciliarios o monitorización ambulatoria.

Entre los factores que pueden favorecer la hipertensión se encuentran la edad, los antecedentes familiares, el exceso de peso, una alimentación con demasiado sodio, la inactividad física, el consumo de tabaco y alcohol y determinadas enfermedades.

El tratamiento depende del nivel de presión arterial y del riesgo cardiovascular global. Puede incluir cambios de estilo de vida y, cuando está indicado, medicamentos antihipertensivos prescritos por un profesional.

2. Cardiopatía coronaria o enfermedad de las arterias coronarias

La cardiopatía coronaria, también llamada enfermedad arterial coronaria o cardiopatía isquémica, afecta a las arterias encargadas de suministrar sangre al músculo del corazón. Los CDC la describen como el tipo más frecuente de enfermedad cardíaca en Estados Unidos.

La causa habitual es la aterosclerosis. En este proceso se acumulan progresivamente placas formadas por colesterol, grasa y otras sustancias dentro de las paredes arteriales. Esto puede estrechar las arterias y disminuir el flujo sanguíneo.

Algunas personas permanecen sin síntomas durante mucho tiempo. Cuando aparecen, uno de los más característicos es la angina, una molestia provocada porque el músculo cardíaco no recibe suficiente sangre y oxígeno.

Puede sentirse como:

  • Presión o peso en el pecho.
  • Opresión.
  • Dolor en el centro del pecho.
  • Molestia que se extiende al brazo, hombro, cuello, mandíbula o espalda.
  • Falta de aire durante el esfuerzo.

Si una placa se rompe y se forma un coágulo capaz de bloquear una arteria coronaria, puede producirse un infarto de miocardio.

El colesterol elevado, la hipertensión, la diabetes, el tabaquismo, la edad, los antecedentes familiares, el sedentarismo y otros factores influyen en el desarrollo de aterosclerosis. Para interpretar determinados parámetros relacionados con los lípidos también puede ser útil conocer qué es el índice aterogénico y qué información aporta, aunque ninguna cifra aislada determina por sí sola el riesgo cardiovascular de una persona.

3. Enfermedad cerebrovascular y accidente cerebrovascular

La enfermedad cerebrovascular afecta a los vasos sanguíneos que llevan sangre al cerebro. Su manifestación más conocida es el accidente cerebrovascular (ACV) o ictus.

Existen dos grandes tipos de ictus:

  • Isquémico: una arteria cerebral queda bloqueada, generalmente por un coágulo.
  • Hemorrágico: un vaso sanguíneo cerebral se rompe y se produce una hemorragia.

También puede producirse un ataque isquémico transitorio (AIT), en el que los síntomas desaparecen porque el bloqueo se resuelve antes de provocar el mismo grado de lesión permanente. Un AIT sigue siendo una señal de alarma que requiere valoración médica urgente porque puede preceder a un ictus posterior.

Los síntomas de un accidente cerebrovascular aparecen normalmente de manera repentina. Entre ellos se encuentran:

  • Debilidad o adormecimiento de la cara, brazo o pierna, especialmente en un solo lado.
  • Dificultad para hablar o entender lo que otras personas dicen.
  • Alteraciones repentinas de la visión.
  • Problemas de equilibrio o coordinación.
  • Dificultad repentina para caminar.
  • Dolor de cabeza intenso y súbito sin una explicación evidente, especialmente en algunos ictus hemorrágicos.

Ante síntomas compatibles con un ictus no conviene esperar a comprobar si desaparecen. El tratamiento es especialmente dependiente del tiempo y debe solicitarse atención urgente.

La hipertensión es uno de los principales factores de riesgo. También influyen el tabaquismo, la diabetes, el colesterol elevado, determinadas enfermedades cardíacas y algunas arritmias, especialmente la fibrilación auricular.

4. Insuficiencia cardíaca

La insuficiencia cardíaca se produce cuando el corazón no puede bombear suficiente sangre para satisfacer adecuadamente las necesidades del organismo o presenta dificultades para llenarse correctamente.

El término puede resultar confuso. Insuficiencia cardíaca no significa que el corazón se haya detenido. Se trata generalmente de una enfermedad crónica en la que la función del corazón está alterada.

Puede desarrollarse como consecuencia de diferentes problemas, entre ellos:

  • Cardiopatía coronaria.
  • Infarto previo.
  • Hipertensión mantenida durante años.
  • Enfermedades de las válvulas.
  • Miocardiopatías.
  • Algunas arritmias.

Entre sus síntomas habituales se encuentran:

  • Falta de aire al realizar esfuerzos.
  • Dificultad para respirar al tumbarse en algunos pacientes.
  • Fatiga y menor tolerancia al ejercicio.
  • Hinchazón de pies, tobillos o piernas.
  • Aumento de peso relacionado con retención de líquidos.
  • Tos en determinados casos.
  • Debilidad general.

El diagnóstico puede requerir exploración física, electrocardiograma, análisis de sangre, radiografía y ecocardiografía, entre otras pruebas según el caso.

No existe un único tipo de insuficiencia cardíaca. Los médicos pueden diferenciarla según qué parte del corazón esté afectada y según parámetros como la fracción de eyección del ventrículo izquierdo, que estima qué proporción de sangre expulsa el ventrículo en cada contracción.

El tratamiento depende del tipo y de la causa e incluye habitualmente medidas sobre el estilo de vida y diferentes grupos de medicamentos. Algunas personas necesitan además dispositivos cardíacos, intervenciones o tratamiento de la enfermedad que originó el problema.

5. Arritmias cardíacas y fibrilación auricular

Una arritmia es una alteración de la frecuencia o del ritmo de los latidos del corazón. El corazón puede latir demasiado rápido, demasiado despacio o de forma irregular.

Existen numerosas arritmias y su importancia clínica varía enormemente. Algunas extrasístoles aisladas son frecuentes y pueden no tener consecuencias importantes, mientras que otras alteraciones requieren tratamiento urgente.

Una de las arritmias mantenidas más importantes es la fibrilación auricular. En ella, las cámaras superiores del corazón, las aurículas, presentan una actividad eléctrica desorganizada que hace que el ritmo sea irregular.

Puede producir:

  • Palpitaciones.
  • Sensación de latidos rápidos o irregulares.
  • Fatiga.
  • Mareo.
  • Menor tolerancia al ejercicio.
  • Falta de aire.
  • Molestias torácicas.

Sin embargo, algunas personas no sienten ningún síntoma y la arritmia se descubre durante una exploración o un electrocardiograma.

La importancia de la fibrilación auricular no se limita a las palpitaciones. La sangre puede permanecer parcialmente estancada en las aurículas y favorecer la formación de coágulos. Si uno de ellos llega al cerebro, puede provocar un ictus.

Según los CDC, la fibrilación auricular se asocia con un riesgo de ictus isquémico aproximadamente cinco veces superior después de considerar otros factores de riesgo habituales.

La edad, la hipertensión, la cardiopatía isquémica, la insuficiencia cardíaca, la diabetes, algunos trastornos tiroideos, el consumo de alcohol y otras enfermedades pueden aumentar el riesgo de desarrollarla.

El tratamiento puede dirigirse a controlar la frecuencia cardíaca, restaurar o mantener el ritmo cuando está indicado y reducir el riesgo de formación de coágulos. La necesidad de anticoagulación se decide según el riesgo individual y no debe iniciarse por cuenta propia.

6. Enfermedad arterial periférica

La enfermedad arterial periférica aparece cuando las arterias que llevan sangre a zonas alejadas del corazón se estrechan u obstruyen. La presentación más habitual afecta a las piernas y suele deberse a aterosclerosis.

El NHLBI estima que más de ocho millones de personas mayores de 40 años tienen esta enfermedad en Estados Unidos. Sin embargo, una proporción considerable no presenta los síntomas considerados clásicos.

El síntoma más conocido es la claudicación intermitente. Consiste en dolor, pesadez o calambres musculares que aparecen al caminar o subir escaleras y mejoran al detener la actividad.

También pueden aparecer:

  • Una pierna o un pie más frío que el otro.
  • Debilidad o entumecimiento.
  • Cambios de color en la piel.
  • Menor crecimiento del vello de las piernas.
  • Heridas en los pies que tardan mucho en cicatrizar.
  • Dolor en reposo cuando la enfermedad está avanzada.

La enfermedad arterial periférica es importante no solo por los problemas que puede causar en las extremidades. Una persona con aterosclerosis en las arterias de las piernas puede tenerla también en las arterias coronarias o cerebrales, por lo que el riesgo de infarto e ictus es mayor.

El tabaquismo es un factor de riesgo especialmente importante. También contribuyen la diabetes, la hipertensión, el colesterol elevado y la edad.

Una de las pruebas empleadas para detectar la enfermedad es el índice tobillo-brazo, que compara la presión arterial medida en el tobillo con la registrada en el brazo.

7. Enfermedades de las válvulas cardíacas

El corazón posee cuatro válvulas que regulan el avance de la sangre en la dirección correcta. Las valvulopatías aparecen cuando una o varias de estas válvulas no funcionan adecuadamente.

Los dos mecanismos fundamentales son:

  • Estenosis: la válvula se estrecha y dificulta el paso de la sangre.
  • Regurgitación o insuficiencia valvular: la válvula no cierra correctamente y permite que parte de la sangre retroceda.

Entre las válvulas que pueden verse afectadas se encuentran la aórtica, mitral, tricúspide y pulmonar. En adultos mayores, la estenosis aórtica y diferentes alteraciones de la válvula mitral son problemas especialmente relevantes.

Una valvulopatía leve puede no provocar ningún síntoma durante bastante tiempo. Cuando progresa puede causar:

  • Falta de aire.
  • Cansancio.
  • Palpitaciones.
  • Dolor o presión torácica.
  • Mareos.
  • Desmayos.
  • Hinchazón de piernas o tobillos.

La auscultación puede revelar un soplo cardíaco, aunque tener un soplo no implica automáticamente una enfermedad valvular grave. La ecocardiografía permite observar las válvulas y valorar cómo está circulando la sangre a través del corazón.

Dependiendo de la válvula afectada y de la gravedad, puede bastar con vigilancia periódica o ser necesario tratamiento médico, reparación de la válvula o sustitución mediante cirugía o procedimientos realizados con catéter.

Factores de riesgo que comparten muchas enfermedades cardiovasculares

Aunque las siete enfermedades descritas son diferentes, varias comparten mecanismos y factores de riesgo.

Los principales factores modificables incluyen:

  • Tabaquismo.
  • Hipertensión arterial.
  • Colesterol elevado y otras alteraciones de los lípidos.
  • Diabetes.
  • Inactividad física.
  • Sobrepeso y obesidad.
  • Dieta poco saludable.
  • Consumo perjudicial de alcohol.

También existen factores que no pueden modificarse directamente, como la edad y determinadas características genéticas o antecedentes familiares.

Esto no significa que una persona con varios factores vaya necesariamente a sufrir un infarto ni que alguien aparentemente sano esté completamente protegido. El riesgo cardiovascular se calcula combinando diferentes variables y debe interpretarse dentro del contexto clínico.

Cómo se detectan las enfermedades cardiovasculares

No existe una única prueba capaz de detectar todas las enfermedades cardiovasculares. La evaluación inicial puede incluir preguntas sobre antecedentes personales y familiares, síntomas, medicación, consumo de tabaco, alimentación y actividad física.

Entre las pruebas que pueden utilizarse dependiendo de la situación se encuentran:

  • Medición de la presión arterial.
  • Análisis de colesterol, glucosa y otros parámetros.
  • Electrocardiograma.
  • Ecocardiograma.
  • Monitorización prolongada del ritmo cardíaco.
  • Prueba de esfuerzo.
  • Índice tobillo-brazo.
  • Tomografía computarizada.
  • Resonancia magnética.
  • Estudios de las arterias coronarias u otros vasos sanguíneos.

No todas estas pruebas están indicadas en todas las personas. Solicitar estudios sin una razón clínica concreta puede generar hallazgos incidentales y pruebas posteriores innecesarias.

Cómo reducir el riesgo cardiovascular

La OMS destaca que una proporción importante de las enfermedades cardiovasculares puede prevenirse actuando sobre factores modificables.

Algunas de las medidas con mayor relevancia son:

  • No fumar.
  • Mantener actividad física regular.
  • Seguir una alimentación variada con abundancia de alimentos poco procesados.
  • Limitar el exceso de sal.
  • Controlar la presión arterial.
  • Detectar y tratar la diabetes cuando existe.
  • Evaluar y controlar el colesterol según el riesgo individual.
  • Mantener un peso adecuado para la situación personal.
  • Evitar un consumo perjudicial de alcohol.
  • Seguir correctamente los tratamientos prescritos cuando ya existe una enfermedad cardiovascular.

La prevención no consiste únicamente en modificar hábitos. Cuando una persona tiene hipertensión, diabetes o colesterol elevado y existe indicación médica de tratamiento farmacológico, controlar estos problemas puede reducir el riesgo de complicaciones cardiovasculares.

Señales de alarma que requieren atención urgente

Algunos síntomas cardiovasculares no deben esperar a una consulta programada.

Busca atención médica urgente si aparece:

  • Dolor, presión u opresión intensa en el pecho, especialmente si dura varios minutos o se acompaña de dificultad para respirar, sudor frío, náuseas o malestar intenso.
  • Debilidad o adormecimiento repentino de un lado del cuerpo.
  • Dificultad brusca para hablar o comprender.
  • Pérdida repentina de visión o equilibrio.
  • Falta de aire intensa de aparición repentina.
  • Desmayo asociado a dolor torácico, dificultad respiratoria o palpitaciones importantes.
  • Palpitaciones acompañadas de pérdida de conocimiento, dolor en el pecho o dificultad respiratoria intensa.

Un infarto o un ictus pueden ser la primera manifestación de una enfermedad cardiovascular previamente silenciosa. Ante síntomas compatibles, solicitar atención urgente es más seguro que esperar a comprobar si desaparecen.

Cuándo pedir cita con Cardiología

No todos los factores de riesgo cardiovascular requieren inicialmente una consulta directa con Cardiología. El médico de familia puede controlar la presión arterial, solicitar análisis básicos, evaluar el riesgo cardiovascular y decidir cuándo resulta necesaria una valoración especializada.

Puede ser razonable solicitar valoración cardiológica cuando existen síntomas como dolor torácico recurrente, falta de aire sin explicación clara, palpitaciones persistentes, desmayos, alteraciones relevantes del electrocardiograma o antecedentes conocidos de enfermedad cardíaca.

Si vas a acudir a un especialista, esta guía explica cómo preparar una primera consulta con Cardiología y qué información puede resultar útil llevar.

Conclusión

Entre las enfermedades cardiovasculares más frecuentes y clínicamente relevantes se encuentran la hipertensión arterial, la cardiopatía coronaria, la enfermedad cerebrovascular, la insuficiencia cardíaca, las arritmias, la enfermedad arterial periférica y las valvulopatías.

No existe un orden universal que permita afirmar que estas son exactamente las siete más frecuentes en todos los países y grupos de edad. Sin embargo, representan una parte importante de los problemas cardiovasculares que se diagnostican y de sus complicaciones.

Muchas comparten factores de riesgo como hipertensión, colesterol elevado, diabetes, tabaquismo e inactividad física. Detectarlos y tratarlos antes de que aparezca un infarto, un ictus u otras complicaciones constituye una parte fundamental de la prevención cardiovascular.

También es importante reconocer que algunas enfermedades pueden avanzar sin síntomas. Las revisiones indicadas según la edad y los factores de riesgo, junto con la valoración de cualquier síntoma nuevo, permiten detectar problemas que de otro modo podrían pasar inadvertidos.

Preguntas Frecuentes

¿Cuáles son las enfermedades cardiovasculares más comunes?
Entre las más frecuentes y relevantes se encuentran la hipertensión arterial, la cardiopatía coronaria, la enfermedad cerebrovascular, la insuficiencia cardíaca, las arritmias, la enfermedad arterial periférica y las valvulopatías. No existe un ranking universal exacto, ya que la prevalencia varía según la población estudiada.
¿Cuál es la enfermedad cardíaca más frecuente?
La enfermedad de las arterias coronarias es uno de los tipos más frecuentes de enfermedad cardíaca y los CDC la consideran la cardiopatía más común en Estados Unidos. Si se amplía el concepto a todas las afecciones cardiovasculares, la hipertensión es extraordinariamente frecuente y constituye además uno de los principales factores de riesgo.
¿Cuáles son los primeros síntomas de una enfermedad cardiovascular?
Dependen de la enfermedad. Pueden aparecer dolor torácico, falta de aire, palpitaciones, cansancio, hinchazón de piernas o dolor en las pantorrillas al caminar, pero enfermedades como la hipertensión y la aterosclerosis pueden permanecer durante años sin síntomas evidentes.
¿Qué enfermedad cardiovascular puede causar un ictus?
La hipertensión y la aterosclerosis son factores importantes en muchos ictus. La fibrilación auricular también aumenta considerablemente el riesgo de ictus isquémico porque puede favorecer la formación de coágulos dentro del corazón.
¿Cómo puedo saber si tengo las arterias obstruidas?
No siempre producen síntomas, por lo que no puede saberse únicamente por cómo se siente una persona. Según los antecedentes y síntomas, el médico puede valorar pruebas como análisis de riesgo cardiovascular, índice tobillo-brazo, pruebas de imagen o estudios específicos de las arterias.
¿Qué síntomas cardiovasculares son una emergencia?
El dolor u opresión importante en el pecho, la dificultad respiratoria intensa, un desmayo acompañado de síntomas cardíacos o la aparición repentina de debilidad de un lado del cuerpo, dificultad para hablar o alteraciones de la visión requieren atención médica urgente.
Dra. Olga García

Escrito por

Dra. Olga García

Médica pediatra

Dr. Alejandro Hernández

Revisado por

Dr. Alejandro Hernández

Médico de familia

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Dra. Olga García. (2026, septiembre 10). Las 7 enfermedades cardiovasculares más comunes y sus síntomas. Médico Guía. https://medicoguia.com/enfermedades-cardiovasculares-comunes

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